Jesús cumple la Ley

Mateo 5.17-20

Vivir y enseñar la Ley de Dios nos hace grandes.

Jesús no desea que su enseñanza se malentienda como contraria a la “Ley y los Profetas”, que en esa época era la forma de referirse al Antiguo Testamento.  En lugar de abrogarla (o suprimirla) Jesús viene a cumplirla plenamente, a darle su verdadero y final sentido.

Habiendo dejado eso claro, Jesús agrega palabras categóricas para validar esa Ley, hasta en sus más mínimos detalles.  Parece difícil conciliar esa declaración con los pasajes que vienen más adelante, cuando dice “fue dicho a sus antepasados… pero yo les digo…”

Esta vez la clave la dan los escribas y fariseos.  Estaban a cargo de copiar, preservar y enseñar los mandamientos de la Ley, pero Jesús dice que la justicia de los discípulos debe ser “mayor”, más grande que la de estos religiosos.  El problema fue que ellos quedaron esclavizados por una servidumbre a la Ley, como un fin en sí misma.  La Ley era un vehículo para mostrar la voluntad de Dios, pero siempre apuntando a su final cumplimiento en Cristo.

Muchas veces la religión cae en la trampa de un legalismo rígido.  Jesús estuvo en contra de eso y nos invita a ir más allá de la letra de la Ley, porque al vivirla de esa manera y enseñarla a otros seremos grandes en el Reino.

Aplica
¿Qué situaciones o prácticas conozco en que se aplica una visión legalista?   ¿Cómo es que falla en reconocer el verdadero fin de la Ley?  ¿Qué hizo Jesús para cumplirla hasta las últimas consecuencias?  ¿Qué estoy haciendo yo para seguirla y enseñarla?

Ora
Gracias Padre, porque enviaste a tu Hijo Jesús para que pudiéramos conocer el real propósito de la Ley.  Te alabo porque tu Ley es perfecta y porque Jesucristo la cumplió hasta el final.