Intervención divina

Jueces 4.1.24

Nuestro Señor sabe de antemano cómo nos va a dar la victoria en la lucha.

El Señor levanta un libertador quien los salva del enemigo.  Los capítulos 3 al 16 dan siete ejemplos de este tema.

El opresor (1-3).  Fue el Señor quien entregó a su pueblo al poder de un rey cananeo cuya sede estaba en Hazor. La cruel opresión de Jabín duró 20 años y fue respaldada por una fuerza bélica eficaz y rápida para movilizarse: 900 carros de hierro.

Débora y Barac (4-10). No sabemos cómo Debora conoció a Barac, ni cómo supo que él debía ser el libertador para los israelitas del norte de la opresión cananea. Pero una cosa está muy clara:   Dios se comunicaba con ella, y por eso ella tuvo un mensaje preciso de parte de Él para Barac (6, 7). Cuando a Barac le llegó el mensaje de Dios por medio de Débora, se dispuso a obedecerlo, siempre que ella lo acompañara. Dios intervino en favor de su pueblo (6, 10).

Por segunda vez, el Señor utilizó a Débora para infundirle valor a Barac.   Sus palabras inspiradas e inspiradoras (14), le llegaron en el momento preciso.   El Señor no tarda en hacernos llegar su palabra de autoridad y aliciente cuando más la necesitamos. Aprendamos a reconocer su voz en la Biblia y en la boca de sus hijos. Barac actuó (14b), pero la actuación decisiva fue la de Dios mismo. ¿Cómo fue que Él sembró el pánico entre los carros y soldados de Sisara? El capítulo 5.20, 21 nos da la clave.   El lecho del arroyo se convirtió en trampa fatal para los pesados carros de hierro cuando se llenó de aguas torrentosas.   Barac acabó la lucha persiguiendo al enemigo (16), y su persistencia fue recompensada por la satisfacción de ver al mismo jefe tendido en el suelo (22).

Aplica
¿Qué podemos aprender de esta historia acerca de las formas en las que el Señor puede utilizar a una mujer para la realización de sus propósitos? ¿Vives tú en comunión con el Señor de modo que Él pueda hablar a otros a través de ti? Reflexiona sobre la soberanía de Dios tal como se manifiesta en esta historia. Luego piensa en su control perfecto sobre tus propias circunstancias y adórale por ello.

Ora
Señor, gracias te doy porque tienes poder para hacer muchísimo más de lo que pido o pienso.