Salidas de la tentación

Éxodo 17.1-16

“No pongan a prueba al Señor su Dio” (Deuteronomio 6. 16).

Cuando en todo nos va mal, nos suelen venir dos tentaciones terribles. Ambas se mencionan en 1 Corintios 10. 9-11, acompañadas de una advertencia en el verso 12 y una promesa en el 13.

1. La tentación de quejarse. Este parece ser el pecado más común entre los israelitas. Ya lo hemos visto en éxodo 16. 2 y lo volveremos a ver cuatro veces en el libro de Números. Con quejarnos, no sólo ofendemos a Dios sino que muchas veces también criticamos a los demás (2) y hablamos cosas sin sentido (3). ¿Te has dado cuenta de la presencia de este pecado en tu vida? Cuando se asome a tus pensamientos, recházalo. El antídoto del espíritu quejumbroso es una actitud de alabanza, agradecimiento y confianza en el Señor. Si cultivas ésta en vez de la queja, experimentarás un cambio grande en tu forma de ser.

2. La tentación de poner a prueba a Dios. Ante la falta de agua en Refidim, el pueblo dudaba de la bondad, fidelidad y poder del Dios que les había librado de la esclavitud en Egipto. Decían: “¿Está o no está el Señor con nosotros?” (7) En otras palabras, desconfiaban del amor de su Salvador. Cuestionaban su presencia entre ellos.

3. Dios es fiel. A pesar de las dudas de su pueblo, Dios les proveyó con agua de la roca (6). A pesar de la típica desconfianza israelita, hubo algunos hombres entre ellos, como Josué, Moisés, Aarón y Hur, que probaron y vieron que el Señor es bueno (8-13).

Aplica
¿Cuáles son los pecados de la comunidad israelita mencionados en los versos 2 y 7? Reclamar a los demás o clamar al Señor: ¿a cuál de estas dos opciones recurrirás en el día de hoy? Decídete ahora.

Ora
Señor, te bendeciré en todo tiempo. Llena mi corazón y boca de confianza y alabanza para Ti.