Los caminos de Dios

Éxodo 16.22-36

“Les dije que se portaran como yo les había ordenado, para que les fuera bien”. Jer. 7.23

Si nos imaginamos cómo era la vida de los israelitas durante los 40 años en el desierto, no pensemos que el maná blanco y dulce que recogían a diario era su único recurso alimenticio. Había un poco de pasto para el ganado, y además, pájaros, animales silvestres, plantas y raíces.

Además de todo esto los dos litros diarios de maná por persona fueron un agregado tanto apetitoso como necesario.

Dios usó esta provisión material del maná para enseñar a su pueblo lecciones espirituales acerca de su carácter y sus caminos. ¿Las estamos aprendiendo?

1. Los caminos de Dios son sencillos (26, 29). Está muy clara la instrucción divina en el verso 29. Es por nuestra desobediencia que nos complicamos la vida.

2. Los caminos de Dios son para nuestro bien (20, 27). Si nos encontramos decepcionados, debemos examinarnos a la luz de la Palabra de Dios.

3. Los caminos de Dios requieren que su pueblo tenga un día de descanso semanal (30). Pues, se equivocan los que trabajan todos los días, creyendo saber mejor que Dios.

4. Los caminos de Dios deben trasmitirse a otros (32, 33). Todo lo que Dios nos enseñe lo debemos comunicar a la generación que nos sigue.

Aplica
¿Cuál fue el motivo por el cual el Señor tuvo que reprender fuertemente a su pueblo (27, 28)? Tomando en cuenta Juan 6.32-35, 41-42, ¿puedes ver de qué manera el maná era un símbolo de Cristo? Y según Juan 6.49-51, ¿cuál es el contraste entre Jesucristo y el maná?

Ora
Señor, que yo pueda encontrar toda mi satisfacción en Tus caminos.