Un buen principio

Jueces 1:1-15

Si no sabes a dónde ir ni qué hacer, consulta a Dios.

Se nos relata un período oscuro en la historia del pueblo de Dios. La causa de las tinieblas y lágrimas fue doble: “Dejaron a Jehová” (2.13), y “Cada uno hacía lo que bien le parecía” (17.6). El contenido del libro consiste en relatos de rebelión, castigo, clamor y restauración.

Josué murió sin terminar la tarea de extirpar el cáncer moral, social y religioso de los cananeos. Los hijos de Israel sintieron su insuficiencia y “consultaron a Jehová”. ¡Cuán diferente sería su historia (y la nuestra) si hubieran seguido por este camino de sujeción, dependencia y obediencia a Dios!

Dios respondió a la súplica señalando a la tribu de Judá para que subiera a pelear primero. Adoni-bezec ilustra la ley de retribución (Gá. 6.7): “Como yo hice, así me ha pagado Dios” (7). Él cortó pulgares de manos y pies de setenta reyes y al fin perdió los suyos. Esta costumbre cruel inutilizaba a los prisioneros de guerra en el manejo de arco y espada, y les impedía correr.

Terminó nuestra lectura con un cuadro familiar: Caleb, su hija y su yerno Otoniel, que más tarde fue el primer juez. Otoniel significa “León de Dios”. Notemos en este cuadro:

1. Otoniel, quien ataca una fortaleza y obtiene una victoria. Nuestras victorias glorifican a Dios. 2. Acsa, que fue una mujer de visión y fe: tenía un campo, pero necesitaba agua. Caleb le dio fuentes de arriba y de abajo. Dios es glorificado cuando pedimos cosas grandes y Él nos da aun más de lo que pedimos (Ef. 3.20).

Aplica
Identifica algunas áreas de tu vida en dónde la autosuficiencia está ganando la batalla. ¿En qué aspectos de la vida te es fácil seguir las órdenes de Dios? ¿Qué cosas grandes deberías haber pedido a Dios y aun no lo has hecho?

Ora
Señor, al comenzar cada día concédeme luz para el camino y fuerzas para luchar.