Consagrando la vida al poder soberano de Dios

Jeremías 47.1-7

Toda la fortaleza y poder no sirve cuando Dios ha determinado el fin.

"... escuchad la voz del Señor, que os convoca, pues es de sabios temer su nombre".

Los filisteos fueron por muchos años enemigos de Israel; por lo que están siempre presentes en las colecciones proféticas. Se condena a los filisteos, junto a Tiro y Sidón, por vender a los israelitas como esclavos (Amós 1.6-10).  La destrucción de Gaza sólo fue el preludio de un desastre mayor para los filisteos. La mención de «aguas creciendo en el norte» hace referencia a los caldeos que provienen de la región del Tigris y Éufrates (1-2).

Cada uno sólo mirará por su seguridad. Ni aun los padres mirarán por sus hijos. Tan desesperada será la calamidad, que los hombres renunciarán a sus afectos naturales (3).  A Palestina se la representa como mujer que se ha arrancado el cabello, rasgándose la piel, como demostración pagana de duelo (5).

La espada ha sido desenvainada y enviada para juicio. Una vez más la profecía afirma consistentemente el poder soberano de Dios en los asuntos de las naciones. Esta profecía presenta a Dios como guerrero que pelea en favor de su pueblo por lo tanto es profecía de victoria y de triunfo asociados con la esperanza futura del pueblo de Dios.

Aplica
Las naciones se rendirán ante el Señor. Toda lengua confesará que Jesús es Rey. ¿Lo confiesas con tú vida? ¿Pueden otros reconocer en tu vida el señorío de Cristo?

Ora
Señor que pueda vivir cada día con la expectativa de que pronto regresarás para establecer justicia. Que mi vida entera esté consagrada y rendida a tu poder soberano. Todo cuanto acontece tú lo sabes, lo cual me llena de seguridad, confianza y esperanza.