El triunfo final de Dios en la historia

Jeremías 46.1-28

La futura victoria sobre Egipto.

"Nadie recibe con agrado el castigo, pero todos debemos acoger sus resultados: corrección y pureza".

Israel y Judá pudieron haber fracasado, mientras que otras naciones parecen haber triunfado. Pero la Palabra final la tendrá Dios. En el contexto del fracaso surgido de su rebeldía, el remanente que había huido a Egipto, recibe estas profecías que afirman el poder soberano de Dios a la vez que sirven como fuerza esperanzadora para quienes consagran la vida al Señor de la historia.

Los eventos que nos relata Jeremías estaban más sujetos a la soberanía divina que a la política humana. Es decir, la política humana tendrá éxito en la medida en que esté de acuerdo con la voluntad de Dios. Judá se torno complaciente, suponiendo que el Dios que demostró su gracia en otras oportunidades los defendería nuevamente, pero Dios es demasiado soberano para eso. Las naciones recibirán el juicio de Dios.

¿No seremos nosotros juzgados también por ser complacientes con el pecado? Escuchemos hoy al Señor cuando nos dice: "si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos" (Mt.5.20).

Aplica
¿Estas luchando contra un hábito pecaminoso en tú vida? ¿Eres complaciente con alguna forma de pecado? Que la gracia abunde no debe ser ocasión para seguir pecando. Arrepentidos vengamos a recibir hoy corrección, perdón y restauración.

Ora
Mi vida te entrego hoy, Señor. Mi sacrificio es un espíritu contrito, pues tú no desprecias el corazón contrito y humillado. Lléname de gozo y alegría;  alégrame de nuevo.