La fidelidad a la Palabra de Dios

Jeremías 40.1-16

“…ve a dónde mejor y más cómodo te parezca ir”.

La deportación a Babilonia. Jeremías en cadenas. La Palabra de Dios.  Estos tres elementos sin dudas parecen contradictorios.  Hoy por hoy pensamos que indudablemente aquel que está bajo la Palabra de Dios goza de toda libertad. Aun más,  tiene derecho a vivir de la mejor manera que se puede porque es un “hijo del Rey”. No era así en los tiempos de Jeremías. La deportación trajo la perdida de absolutamente todo. Se perdieron las propiedades, las posesiones terrenales del pueblo hebreo, la dignidad, el orgullo nacional. Todo. Quedaron en cadenas. Lo único que les quedó es la humillación de ir encadenados hacia su nueva prisión.

Es aquí donde Jeremías rescata la palabra revelada y profética. Palabra de Dios que trajo un nuevo horizonte a los deportados comenzando por el mismo. Un capitán de la guardia babilónica se le acerca y le da la seguridad que todo lo hablado en nombre de Jehová había sido cierto. Por tanto este hombre totalmente alejado a la esperanza hebrea, le abre las puertas de la libertad a Jeremías.  Le dice en síntesis: “…ve a donde mejor y más cómodo te parezca ir” y tuvo su efecto en todo el resto del pueblo, que también se benefició, volvieron ellos también y recogieron vino y abundante frutos (12). La fidelidad a la Palabra de Dios nos coloca en el centro de la voluntad de Dios. Nos da segura bendición.

Aplica
¿Cuántas personas no creyentes te han ayudado? ¿Puedes recordar en experiencias de tu vida en las cuales fuiste bendecido con una promesa de Dios?

Ora
Gracias Señor porque todas tus promesas son en él sí, y en él amén.