Aprende a confiar

Jeremías 38.14-28

El rey consulta a Jeremías pero no tiene la fortaleza para obedecer la voz de Dios.

Tarde o temprano queremos tener una palabra segura para nuestro porvenir. Algo que nos haga sentir seguros hacia el futuro que nos llega. Pero como otras cosas en la vida a confiar también se aprende. El rey estaba buscando saber qué le ocurriría en medio de esta situación de guerra. En aquel tiempo los reyes derrotados eran asesinados y su familia esclavizada. Pero el rey no había seguido una vida de confianza en Dios, entonces en ese momento de crisis no sabía qué hacer.

En el pozo de la desesperación en el que había caído Sedequías fue rodeado de: (a) Incertidumbre (14). Tenía muchas preguntas. (b) Inseguridad (19). Tenía temor de los judíos. (c) Inhibición (25, 26). Estaba inseguro de sí mismo.

Aprender a confiar lleva tiempo, porque necesitamos tener diversas oportunidades que nos permitan sentir a lo largo de los años, como alguien se ha transformado en confiable para nosotros. Las relaciones de amistad, de pareja y de padres e hijos se forjan en el crecimiento de la confianza mutua a lo largo del tiempo. Con Dios es similar. El no nos pide confianza ciega, nos pide relación constante, para mostrarnos su fidelidad y que Su palabra es totalmente confiable. No es un instante es un día tras otro a lo largo de la vida que vamos aprendiendo a confiar en Dios. Entonces cuando llegan los tiempos de crisis en los cuales necesitamos una palabra segura, lo que Él nos diga será aceptable.

Aplica
¿Cómo estás desarrollando tu relación con Dios? ¿Es cercana o lejana? ¿Eres una persona de confianza para alguien? ¿Deseas ser una persona de confianza para Dios?

Ora
Padre, quiero ser un hijo que te honre. Enséñame a vivir confiando en Ti pues quiero crecer en la relación que tengo contigo.