El precio de la verdad

Jeremías 37.1-21

Jeremías es acusado falsamente de traidor y el rey lo mantiene en la cárcel pero en condiciones más humanitarias.

Israel estaba en medio de dos potencias militares, Egipto al sur y los Caldeos al norte. Sufrían los cambios de la política internacional de su tiempo. El rey dudaba entre confiar en Dios o confiar en que Egipto defendería a Israel. El profeta Jeremías era reconocido por las autoridades y el pueblo como un profeta verdadero. Pero el mensaje que Dios le da a Jeremías es muy difícil porque tiene que anunciar que Jerusalén será destruida por los caldeos, y eso significó que las autoridades lo consideraran un traidor. Lo azotaron y mandaron a la cárcel, y aunque luego el rey reconoció que no era traidor, igual lo dejó detenido.

Somos llamados a cumplir el mismo rol de Jeremías. Debemos decir al mundo que está en pecado y que debe cambiar de camino porque esta bajo la ira de Dios. Si bien compartimos la buena noticia del evangelio, esta solamente se aplica a aquellos que están dispuestos a poner su fe en Jesucristo y cambiar. Decir el mensaje de Dios sin falsedad, puede costarnos la incomprensión de nuestros amigos y seres queridos.

Si quieres vivir por algo realmente digno, sigue el ejemplo de Jeremías; mantente fiel a Dios y anuncia el evangelio más allá de las dificultades pasajeras que te pueda traer.

Aplica
Haz una lista de personas a las cuales nunca le hablaste acerca de Jesucristo: Ora por ellas y busca la oportunidad de compartir tu fe con cada una. Oremos por los que en nuestros días sufren persecución por la Palabra de Dios. Pensemos también sobre cómo portamos nosotros el mensaje divino.

Ora
Padre quisiera tener la fe de Jeremías para anunciar Tu mensaje de salvación. Que mi corazón tenga la convicción que la salvación que me diste debe ser compartida con los que no te conocen aún.