No rechazar la voz de Dios

Jeremías 36. 17 – 32

El rey quema el rollo con la Palabra de Dios, pero no la destruye.

Este rey Joacim es muy parecido a muchos en la historia humana y de nuestro tiempo, intentó desconocer el mensaje de Dios y no tuvo la prudencia de analizarlo, pues antes de que terminasen de leerlo ordenó su destrucción.

La soberbia de este personaje debe prevenirnos contra esta actitud. Consideremos cuidadosamente el valor de la Palabra de Dios y el respeto que debemos tener también hacia las personas que nos la enseñan y anuncian.

¿Por qué este rey y muchos hoy en día tienen esta actitud? Porque cada ser humano tiene una lucha interior que debe resolver y es como va a enfrentar la vida, con sus propios criterios o los de Dios. El rey se justificó basado en su nacionalismo, otros se justifican en su condición social o cultural o étnica o en otra, pero lo mejor para cada persona es escuchar la voz de Dios, en lugar de rechazarla. Dios quiere lo mejor para nosotros, pero la primera actitud nuestra debe ser reflexionar sobre cómo estamos actuando.

Dios nunca va a arrastrar al hombre para hacerlo salvo, ni tampoco para llevarlo al infierno. Él es soberano y puede ejercer completo dominio sobre la voluntad, pero Dios, que vistió al hombre con su imagen, le dio libre albedrío y puede escoger acatar la voluntad de Dios, o como Joacim, acabar con todas las oportunidades que Dios le presente. Si esto pasa es porque así lo quiere el hombre. Nunca será obligado por Dios a amarle, ni mucho menos a servirle.

Aplica
¿Qué valor le das en tu vida a la Palabra de Dios? ¿Estás poniendo excusas para no obedecerla y rechazando sus enseñanzas? Comienza un plan de memorización de textos para mantener la Palabra de Dios en tu mente.

Ora
Padre, enséñame a valorar Tu palabra para que pueda ser mi guía cotidiana. Dame la gracia de recordarla al tomar decisiones porque deseo honrarte.