Aprendiendo a obedecer a Dios

Jeremías 35:1-19

Un ejemplo de obediencia.

En éste capítulo el profeta Jeremías se encuentra obsesionado con la esperanza de que su pueblo cambiara sus actos y hechos de conducta, su moral y se relación de infidelidad con su Dios.

Dios les presenta un ejemplo de obediencia, un pueblo de gente sencilla. Esta tribu denominada los recabitas no se había contaminado con las costumbres de los pueblos corrompidos que no amaban a Dios. Este pueblo se había conservado en un estado de fidelidad a Dios, todo lo contrario a los hombres de Jerusalén. Es importante hacer notar que este pueblo no era hebreo propiamente, sino que se habían establecido entre ellos y habían abrazado su religión y a su Dios.

El profeta invita a los recabitas al templo. Los invita a beber vino (1-11) para probarlos, sabiendo que ellos habían abrazado una forma de vida contraria a la sedentaria de los pueblos inmorales. La forma de vida era sencilla, nómade, errante, como medio de conseguir (7) la bendición divina. Esta forma de vida era considerada por ellos como un medio de mantenerse fieles a Dios y por consiguiente ser merecedores de su bendición.

No se sabe lo que sucedió con este pueblo recabita después del exilio pero han quedado en la historia como modelo de fidelidad a Dios.

Jeremías le habla al pueblo hebreo de parte de Dios, con dureza; los reprende por su infidelidad. El profeta les muestra el contraste por medio de los recabitas: fidelidad e infidelidad. Les dice que no entendieron la enseñanza (13), al contrario, desobedecieron aún más (15, 16, 17). Pero para los que obedecen a Dios hay una promesa (19): estar siempre en su presencia.

Aplica
¿Hay evidencia en tu vida de que estás matriculado en la escuela de la obediencia? ¿Cómo puedes conservarte fiel a Dios en medio de una sociedad tan inmoral? ¿En qué aspectos en tu vida te cuesta obedecer a Dios?  

Ora
Señor, ayúdame a atender tu voz y ser de ejemplo para otros.