Separación

Éxodo 14.10-31

Estamos en el mundo pero no somos del mundo.

Este pasaje ofrece un hermoso cuadro de separación de Egipto (figura del mundo) del cual somos sacados por sangre y por la mano fuerte de Dios.

Pasar por el Mar Rojo es, en el Nuevo Testamento, figura de la muerte y resurrección de la cual nos habla el bautismo (1 Co. 10.1, 2).

En las plagas vimos que Dios hizo diferencia entre su pueblo y los egipcios, pero aquí la diferencia se intensifica. La misma nube es oscuridad para unos y luz para otros. Esto lo vemos en el Calvario: uno de los malhechores muere sin perdón y el otro pasa con Cristo al paraíso (Lc. 23.43).

Las aguas del Mar Rojo son para los israelitas “como muro” (22), pero son destrucción para los egipcios (28). Lo mismo se verá en un día futuro cuando la piedra cortada, “no con mano” destruya la imagen de grandeza humana que soñó Nabucodonosor, pero se convertirá en un reino que permanecerá para siempre, donde morarán los santos (Dn. 2.34, 35, 45).

Una lección más: el pueblo tenía que marchar a pesar de tener el mar delante de él. Dios nos manda marchar confiando en él y, andando por fe, veremos la salvación de Jehová.

Aplica
Identifica aquellas situaciones en las que Dios ha hecho una diferencia que ha resultado en bendición para ti y confusión para los que no le temen. ¿En qué otras circunstancias Dios ha sido muro protector y lámpara que guía para ti?

Ora
Amado Dios, abre mis ojos para ver tu mano obrando a mi favor cada día.