Practica la justicia

Juan 2.13-25

El mismo sentir que hubo en Jesús.

 

"La muerte de Jesús fue una consecuencia de su vida”. Se opuso a los poderosos, fue acusado de blasfemo, crucificado como sedicioso. En la que fue probablemente su primera pascua en Jerusalén entró en al templo y volcando las mesas, echó a todos del lugar. Aquel lugar se había transformado en un emblema de explotación, abuso, usura, opresión e injusticia que alejaba a los verdaderos adoradores. “Jesús amaba a los hijos de Dios, y no podía permanecer impasible contemplando cómo se abusaba de los adoradores de Jerusalén” (Barclay).


Él vino para anunciar buenas nuevas a los pobres, proclamar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor. ¿Era Jesús una amenaza al poder político y económico de la época? ¿Planteaba Jesús la posibilidad de un jubileo: perdón de deudas, recuperación de tierras, liberación de esclavos y descanso de la tierra? El evangelio tiene algo que decir aquí y ahora, nuestra fe en Cristo debe conducirnos a la práctica de la justicia basada en el amor a los demás.


Los últimos versos del pasaje enfatizan el rechazo de Jesús a todo lo injusto y superficial (23-25). No quería que la gente lo siguiera como a un milagrero. Nos desafía a examinar los motivos de nuestro compromiso con Él.


Y tal como estaba Escrito: Jesús fue llevado a la cruz, y al tercer día resucitó.


Aplica
¿Es la iglesia una comunidad inclusiva o expulsiva? ¿Opondrá la iglesia su voz profética mediante el poder reconciliador y transformador del evangelio a todo tipo de injusticia y discriminación en la sociedad?


Ora
Padre danos el mismo sentir que hubo en Jesús, que podamos vivir comprometidos con las necesidades de las personas para restaurar mediante el poder de tu Espíritu la imagen y semejanza de Dios en sus vidas.