Dios tomó la iniciativa

Juan 1.35-51

Los primeros discípulos de Jesús.

Hay en este relato datos reveladores. En primer lugar encontramos a Juan el Bautista quien prepara el camino del Señor considerándose no digno ni siquiera de desatarle la correa de sus sandalias. Juan no daba testimonio de sí mismo sino de Cristo, lo que se refleja en el hecho de que inmediatamente dirige la atención de sus discípulos hacia Jesús a quien señala como el “Cordero de Dios”. Es notable como el Bautista había preparado los corazones de sus seguidores, que los primeros discípulos con quienes se encuentra Jesús, llenos de convicción exclamen sin vacilaciones ni lugar a dudas: “Hemos hallado al Mesías” (41); “hemos encontrado de quien escribieron Moisés y los profetas” (45).

Segundo, vemos como Andrés y Felipe no dudan en buscar a otros para compartir este hecho maravilloso. Y por último: Dios es quien nos busca, la iniciativa es siempre divina. Jesús preguntó a los discípulos de Juan: “¿qué buscan?” Él viene a nuestro encuentro, nos conoce. En nuestras ocupaciones y preocupaciones, debajo de la higuera o siguiéndole de lejos; su pregunta es una invitación a encontrarnos con él cara a cara y seguirle confiadamente. Jesús invitó a los discípulos: “vengan a ver”. Jesús podía haberles dado su dirección pero decidió convivir con ellos, abrir su vida a ellos. No les dijo cómo ser sus discípulos sino que a través de encontrarse día a día, los forjó, los formó.

Aplica
Orgullo y vanidad son obstáculos en nuestro crecimiento espiritual. ¿Estarás dispuesto en humildad a postrarte ante Cristo para declarar su Gloria y Señorío? ¿Te animas hoy a compartir e invitar al menos una persona a tener un encuentro con Jesús?  

Ora
Señor gracias por tomar la iniciativa y venir a mi encuentro. Tú amor y tú llamado son irresistibles. Mi corazón arde al reconocerte como el Hijo de Dios. Señor dame la humildad de Juan, la valentía de Andrés y Felipe; la integridad de Natanael.