¿Mano a mano?

Filemón 1.15-25

Pablo paga la deuda de Enésimo.


En el tango “Mano a mano” el personaje, despechado porque su mujer lo dejó por otro, le dice a ella: “y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado, en la cuenta de ese otario (tonto) que tienes, se la cargas”.

El personaje creía que de esa manera quedarían mano a mano, empatados, ya que ella a su vez le debía moralmente mucho más por haberse ido.  Hay muchos que piensan que son siempre los demás los que les deben moralmente algo.

La experiencia de Pablo es opuesta. Sin deberle nada a Onésimo se hace cargo de sus deudas, porque sabe que en definitiva somos todos deudores de Cristo y que la deuda máxima entre los seres humanos es de amor, respeto y solidaridad.

Pablo ensaya una nueva forma de relación: antes que vivir creyendo que siempre somos acreedores de los demás, él opta por vivir aplicando por gracia esa milla de más, que es en definitiva la que Dios aplica con nosotros.

Aplica
Pensemos en las deudas que otros pueden tener contigo, no solamente las económicas, sino las otras, las morales... ¿Estás dispuesto a pagarlas con tu perdón?¿Qué puedes hacer al respecto?


Ora
No permitas, Señor, que nos sintamos tan importantes como para no perdonar.