Vivir por fe

Juan 6.16-24

 

 

La gente busca a Jesús.
 

La soledad y el abandono (16-18). Luego de que los discípulos vivieran la multiplicación de los peces, se encontraron embarcados volviendo hacia Capernaúm, solos sin Jesús. Dice el pasaje que ya había oscurecido, que Jesús no había venido a ellos, los vientos que bajaban de las montañas eran cada vez más fuertes, y el mar estaba embravecido. En este contexto, y olvidando las enseñanzas de Jesús de vivir por fe y no por vista, ahora en medio de la oscuridad y sin Jesús, se sienten abandonados.


El temor y la tranquilidad (19-21). A medida que el tiempo transcurría, su desesperación era mayor y aun se podía sentir la impotencia de hombres acostumbrados al mar y a los vientos. A todo esto se sumó la superstición de ver una figura como un fantasma, que en realidad era Jesús que les decía “tened ánimo”. Jesús puso fin a los temores y angustias de sus discípulos, lo cual era mucho más importante que haber calmado la tempestad y haber llegado a la orilla.


La gente busca a Jesús (22-24). La multitud deseaba estar con Jesús, a pesar de las dificultades del tiempo, de la oscuridad, de la falta de transporte y otros problemas; estaban en la búsqueda de alguien que pudiera darles una razón para vivir.


Aplica
¿Qué lugar ocupa Jesús en tu vida? ¿Cómo reconoces su presencia en medio de las tormentas? ¿Compartes a Jesús con quienes están en la búsqueda de Él?


Ora
Señor, gracias porque siempre estás disponible para ayudarnos.