Jesús el verdadero pan

Juan 6.1-15

La gente confunde la verdadera misión de Jesús.


Una fe real o el afán de lo sensacional (1-4). Este relato del milagro de Jesús, de la multiplicación de los peces, es el único que se relata en los cuatro Evangelios. Se da en un marco hermoso de primavera con hierbas ya crecidas y junto al mar de Tiberias. Estaba cercana la fiesta de la Pascua y en ella la conmemoración de la liberación de la cautividad en Egipto. Muchos eran atraídos por Jesús para ver lo sensacional de sus milagros y señales. Dentro de todo este contexto surgió en la gente, el deseo de proclamar a Jesús como Rey.


Los razonamientos lógicos nublan los corazones de fe (5-10). Había una gran multitud que se encontraba frente a Jesús, disfrutando del día y de tener al Señor presente. Cada uno podría tener una necesidad distinta, pero Jesús apunta en ese momento, a una en común para todos. ¿De dónde compraremos pan para que coman estos? (5-6). Si bien tanto Felipe como Andrés habían estado presentes en otros milagros de Jesús, sus razonamientos eran muy pobres, dependían de lo insuficiente que eran 200 denarios (7), y cinco panes (9). No entendían que Jesús mismo era el verdadero pan.


El milagro de Jesús es siempre en abundancia (11-15). Dice el pasaje que después de que Jesús hubo orado al Padre, los panes y peces se multiplicaron en abundancia. Todos estuvieron satisfechos y aún sobró. Jesús vino a más que a dar pan, vino a liberarnos del pecado y de Satanás; su gracia es súper abundante para que no tengamos ninguna necesidad.


Aplica
¿Cómo comunicas el mensaje de las Buenas Nuevas? ¿Qué tienes para ofrecer? Piensa en algo concreto que quisieras entregar a Jesús, para su servicio.


Ora
Señor, sólo en ti encontramos respuesta a nuestras necesidades.