Un cambio de paradigma

Juan 5.1-18

Jesús sana a un hombre paralítico.

 

La situación de hoy tiene cierta similitud con la que leímos ayer, ambas presentan problemas de salud. Ayer vimos a un padre desesperado, hoy vemos a un hombre desesperanzado. 

Este hombre esperaba más que un milagro, en primer lugar que se agite el agua y luego, siendo paralítico llegar primero al estanque. ¿Qué posibilidad tenía de lograrlo?, después de treinta y ocho años de esperar, literalmente ninguna. Sin embargo, ocurrió el verdadero milagro, se encontró con Jesús, lleno de compasión, preguntando ¿quieres ser sanado?

Elegimos cierto modo de encarar la vida y definimos posibles e imposibles de acuerdo a ese modo, es nuestro paradigma. Frente a la imposibilidad total, seguimos esperando y aceptando que el modo correcto es el que nos dijeron o nos impusieron. Pero decirle quiero a Jesús nos lleva a un mundo nuevo, donde los valores y principios se acomodan de otro modo: “según Jesús”. El valor de la restauración por encima del rito religioso, el valor de la obediencia a Dios por encima de los pecados del pasado, el valor de reconocer a Jesús como Señor, por encima de cualquier práctica esotérica.

Muchas veces esperamos al borde de los estanques de la vida, el golpe de suerte. Pero Dios quiere un encuentro genuino, una confesión honesta del dolor y ofrece una vida nueva “según Jesús”, en la que Él sea el libertador.

Aplica
¿Es Jesús la fuente de tu confianza para vivir? ¿Debes entregar algo de tu vida a Dios para que sea transformado? ¿Hay que abandonar pecados que te esclavizan y paralizan? ¿Hay alguna persona a la que puedas acompañar en su desesperanza?

Ora
Padre quiero recibir tu sanidad, para mi cuerpo y para mi alma. Ayúdame a vivir cada día, un encuentro contigo para bendecir a los que viven sin esperanza.