Situación extrema

Jeremías 14.1-22

Después de haberlo rechazado, el pueblo apela a la misericordia de Dios para que lo salve.

Es conmovedor cómo el profeta describe los efectos devastadores de la sequía. No hay palabras resonantes ni expresiones retóricas. Los versículos 3 al 16 detallan aspectos muy concretos: los criados van a buscar agua y vuelven con las vasijas vacías; la tierra está resquebrajada; los labradores, confusos; las ciervas abandonan sus crías y los asnos se encumbran para aspirar el viento porque no crece el pasto. El pueblo y el profeta saben que el desastre es resultado de su rebeldía contra Dios. En esa circunstancia crítica el pueblo reconoce sus faltas y apela a la misericordia divina: contra ti hemos pecado, no nos desampares.

Fue necesario llegar a una situación extrema para que la gente reexaminara su relación con Dios, de quien se había apartado. En ese límite, todos confiesan su error, claman y se arrepienten. En medio del dolor y el sufrimiento, comprueban que únicamente el Dios verdadero puede ofrecer esperanza y consuelo. “¿Hay entre los ídolos de las naciones quien haga llover? ¿Y darán los cielos lluvias? ¿No eres Tú, Jehová, nuestro Dios? En ti, pues, esperamos, pues tu hiciste todas estas cosas.”

 

Reflexión Personal

¿Acostumbras a invocar a Dios cuando es necesario un pedido de socorro? ¿Buscas a Dios sólo cuando las experiencias difíciles te impulsan a hacerlo?

 

Oración

Los cielos y la tierra y todo lo que en ellos hay son creación tuya. Señor, ¿a quién iremos? Perdona nuestros pecados. Vivifícanos con tu Espíritu.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú