Religión y fe

Jeremías 7.1-15

Jeremías revela la necedad de aferrarse a las prácticas religiosas desoyendo a Dios.

En uno de sus mensajes principales, Jeremías transmite la perspectiva de Dios sobre la religiosidad de su pueblo. A los que confiaban en el templo para su protección del ejército invasor, el profeta muestra que su religiosidad no les da ninguna base para esa confianza, porque su vida diaria no respalda su religiosidad. Notemos cómo se incluyen tanto cuestiones morales y éticas (el robo y el adulterio, por ejemplo, en 9 y 11) como la idolatría y la religión falsa. La única esperanza para Israel es un cambio completo de conducta.

Parecería que el divorcio de las prácticas religiosas y la ética es una constante en la historia de la raza humana. En el mensaje de toda la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, la fe genuina y la confianza en Dios, coinciden con la fidelidad y la obediencia concreta en la vida diaria. A veces, en nuestros círculos cristianos se ve este divorcio entre religión y conducta. Algunos rehúsan hablar de “buenas obras” por temor a ser tildados de liberales. Tomemos muy en cuenta los requisitos de Dios: “Mejoren su vida y sus obras…” (3). La fe genuina resulta en obediencia y en buenas obras (Ef. 2.8-10).

 

Reflexión Personal

Evalúa tu vida y la de tu iglesia. ¿Observas que hay un divorcio entre lo que se cree y lo que se hace? Piensa en algunos ejemplos específicos. ¿Qué harás esta semana para cambiar esa situación y vivir una vida cristiana genuina?

 

Oración

Te pido, Señor, que me muestres las áreas de mi vida en que necesito ser más consecuente con mi fe.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú