¿Quién me va a oír…?

Jeremías 6.1-15

Jeremías quiere comunicar el mensaje, pero el pueblo no escucha, engañado por otras voces.

En este párrafo hay una suerte de diálogo entre el profeta Jeremías y Dios. Como de costumbre, es Dios quien toma la iniciativa (6, 8, 15): ordena que comience el castigo del pueblo, su pueblo elegido, pero desobediente. También como de costumbre, hay una oportunidad de perdón, una esperanza (8).

Fiel a su llamado (Jer. 1), Jeremías se identifica con el mensaje del castigo de Dios que viene sobre el pueblo a tal punto que le es imposible callarse. Podemos sentir su desilusión cuando encuentra oídos sordos a su mensaje, cuando escucha la burla y el rechazo.

¿Cuáles son las voces que apelan al pueblo? ¿Cuáles son las voces que escuchan nuestros familiares y vecinos, que les impiden aceptar el mensaje cristiano? Notemos la violencia, la injusticia (7), el materialismo, la religiosidad falsa, engañadora (13), las falsas promesas de paz. “Dios es todo amor; no nos va a pedir cuentas” (14), las cambiantes normas de conducta que ya no causan vergüenza (15).

Nada podemos cambiar engañando o engañándonos, ni pretendiendo justificar lo que no tiene justificación. Los cambios, tanto a nivel personal como social, únicamente vienen cuando atendemos la voz de Dios denunciando nuestro pecado, cuando reconocemos nuestra maldad y aceptamos la corrección divina (8).

 

Reflexión Personal

¿Cuáles son las influencias de nuestra sociedad que impiden que tus amigos no cristianos acepten el evangelio? Examina la manera en que tú estás presentando el mensaje. ¿Tu vida respalda tu testimonio? ¿Sientes con Jeremías la burla y el rechazo del mensaje?

 

Oración

Señor, ayúdame a seguir el ejemplo de Jeremías siendo fiel y obediente al llamado a compartir tu mensaje, a pesar de críticas y el rechazo.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú