Por una herencia bendecida

Jeremías 12.1-17

Jeremías reflexiona sobre las consecuencias materiales para el pueblo que quebrantó el pacto.

No entendemos la prosperidad de muchas personas rebeldes, a la luz de la justicia y juicio de Dios (1). Invocan a Dios (2), pero se mantienen lejos de su voluntad.

Sin embargo, no les toca a ellos la bendición final de Dios, a menos que se arrepientan y se vuelvan a Él (15-16). Entonces sí, tendrán la verdadera prosperidad y la bendición de Dios.

Las consecuencias del pecado están a la vista del profeta. La tierra que formaba parte de la bendición, en el pacto de Dios con el pueblo, ahora aparecía desolada y sin frutos (4).

Había llegado a ese estado, primeramente por la desobediencia de sus moradores que burlaron aquel pacto. Finalmente por la acción de crecientes imperios del norte que, usados por Dios, llevaron cautivos a los israelitas y dejaron la tierra en ese estado de abandono.

El mensaje del profeta, aunque comienza con el interrogante sobre la prosperidad del país impío (1-2), pasa también por un autoexamen (3). Denuncia los pecados y concluye con palabras de juicio para los infieles. Pero tiene un final de esperanza para los que se vuelven a Dios (16-17).

 

Reflexión Personal

¿Estas agradeciendo a Dios por las bendiciones que has recibido y las que aún tiene reservadas para ti? Lee 1 Corintios 1.5-8. Reflexiona ¿qué significa recibir la herencia en el día de Jesucristo? Comparte la palabra de esperanza con los que se vuelvan al Señor arrepentidos.

 

Oración

Gracias Señor por recibir siempre lo mejor de ti y por la expectativa de la herencia eterna que nos has prometido.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú