Llamado a ser testigo

Jeremías 1.1-19

Dios tiene un propósito para Jeremías.

Dios le habla a Jeremías para decirle que tiene planes para su vida desde antes de ser engendrado. Quiere que sea su profeta. Jeremías, sin embargo, teme ser el mensajero de Dios porque se ve sin talento (no es buen orador). Dios le promete su compañía y a poyo y le da su Palabra. Así le encomienda para la misión. Dios no le promete una vida fácil, sino la victoria frente a los enemigos de Dios.

El mensaje que Jeremías deberá comunicar es muy duro.

1. Deberá confrontar a sus compatriotas con su propia maldad y anunciar que como consecuencia de la iniquidad se avecina la tragedia.

2. Debe anunciar tiempos malos. Su mensaje lo expondrá a la antipatía y el rechazo de mucha gente.

En medio de la crisis y el conflicto, Jeremías es llamado a ser testigo de Dios y a denunciar la impiedad y la injusticia. Es urgente encender el fuego cuando las tinieblas invaden la vida. El pueblo de Israel vivía de espaldas a Dios y no quería escucharle. Cerró sus ojos y sus oídos rechazando su misericordia. A pesar de todo, el Dios de toda gracia envía a su mensajero para hacerles volver de sus malos caminos. El mensaje era directo y muy claro, cual espada debía penetrar hasta lo más profundo del corazón de su pueblo.

La vida de Jeremías no iba a ser fácil pero Dios iba a estar con él (8). A veces es inevitable que en un mundo de pecado, el que quiera ser fiel a Dios deba confrontar el mal y sufrir por esa causa. Bien haríamos en recordar el himno de fe: “Si Cristo conmigo va, yo iré…”.

 

Reflexión Personal

¿Eres consciente de que el compromiso con Dios te enemista con el mal? ¿Cómo te sientes cuando ese conflicto sucede en tu vida?

 

Oración

Señor, que la certeza de tu apoyo y compañía me den fuerza y valentía.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú