Las lágrimas que Dios espera

Jeremías 9.12-26

Dios llama a su pueblo a un arrepentimiento consciente y verdadero.

El Señor anhela el cambio espiritual de Judá, quien debiera aprovechar la tremenda disciplina del sitio y cautiverio babilónico. En este pasaje les invita a entender:

La razón de su castigo (12-16). “Dejaron mi ley… y no obedecieron a mi voz.” Llegaron a adorar a los ídolos de Baal.

La necesidad de arrepentirse (17-22). La típica figura de Jeremías es la del llanto sincero. “Haced venir plañideras… para ayudarles a llorar.” Quizás la frase contenga alguna ironía, pero culmina solemnemente “¡Desháganse nuestros ojos en lágrimas…!” (18). Las madres de Judá debían también “enseñar lamentación” a sus hijas y amigas. Debían tener en cuenta el gran dolor que sufrían niños, jóvenes y hombres (20-22).

La personalidad y el carácter divinos (23-24). “Yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra.” ¡Su castigo los llama con amor!

La urgencia de su llamado (25-26). Su juicio puede extenderse a muchos pueblos, aún a alguno tan extraño como el de cierta región árabe, que acostumbraba “raparse las sienes.” ¡Y nosotros sabemos que el juicio divino vendrá sobre quienes no se vuelvan a Dios arrepentidos!

 

Reflexión Personal

Dios lloró y Jesús también, antes que otros lloraran arrepentidos para encontrar salvación. ¿Te identificas con Dios y lloras al ver el pecado de la sociedad? ¿Tienes un corazón dispuesto al arrepentimiento?

 

Oración

¡Oh Dios! Enséñame a amar hasta derramar lágrimas, al pedirte por otros para que te conozcan.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú