Encuentro con Dios

Hechos 8.26-40

La obra del Espíritu a través de la Palabra.

Encuentro con la Palabra (26-28). Este etíope, eunuco, Ministro de Finanzas de su país, de posición social alta, de condición espiritual única, con una dignidad humana que infundía confianza, ejerciendo un cargo de suma responsabilidad y con una profesión envidiable, tuvo primero su encuentro con la Palabra. Observa que fue una palabra: leída, porque la salvación no es un acto mágico que descarta la función de la mente; explicada, porque necesitó la ayuda de uno que conocía esa palabra; entendida, porque la lectura bíblica sin su comprensión no tiene ningún efecto en el lector; creída, porque no basta con entender mentalmente las Escrituras, hay que vibrar con ella, entregarse a ella y comprometerse con ella, como lo hizo el etíope.

Encuentro con Felipe (29-36). ¡Cuánta gente precisa de nuestra ayuda! ¿Se hubiera convertido este “economista” sin la intervención oportuna de Felipe? Dios es soberano para actuar, y soberanamente necesita de sus discípulos para explicar el evangelio. Observa la obediencia de Felipe (26, 29, 30), su manera de comunicar el evangelio de Dios, su método, su mensaje (35). ¡Dios había preparado al financista para escuchar el evangelio! ¿Creemos esto en nuestro encuentro personal con la gente?

Encuentro con Dios (37-39). El encuentro fue para diálogo, el diálogo para salvación: “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios” (3), terminó diciendo el etíope. Claro que esta salvación se dio como resultado de la acción del Espíritu, una vez explicada la Palabra.

 

Reflexión Personal

¿De qué manera evangelizas con mayor frecuencia? ¿Hay algún otro modo que deberías probar? ¿Con qué método te sientes más cómodo? Discute estas posibilidades en tu grupo de Unión Bíblica.

 

Oración

Señor, ¿dónde me esconderé? En todas partes te encuentro: ¡No hay modo de escaparse de ti!

 
Autor: Unión Bíblica del Perú