Dios de la historia

Jeremías 6.16-30

Cuando el pueblo rechaza su advertencia (16-17), Dios pone a las naciones en movimiento.

Notemos cómo el pueblo rechaza los dos mensajes de Dios: la invitación a recapacitar y seguir el camino de obediencia a la ley y la señal de alarma que dieron los profetas (16-17). En respuesta a la rebeldía del pueblo, Dios no tiene otra alternativa más que cumplir su parte del pacto (18-21).

En su soberanía como Señor de la historia humana, Dios controla el movimiento de las naciones (22-30). Desde su perspectiva, lo que parece solo el surgimiento de una nación poderosa y la conquista de una más débil (parte del continuo proceso de conquista y derrota que caracteriza a la historia universal) es en realidad la manera en que Dios cumple su parte del pacto. El pueblo escogido no cumplió su promesa (Ex. 19 y 20; ver 19.8). Como resultado, Dios le envía el castigo que es la consecuencia de la desobediencia, como se describe en Deuteronomio 28.15-68 y usa una nación pagana para llevar a cabo se propósito.

Aunque no comprendamos los propósitos de Dios, podemos confiar en el como el Señor soberano sobre la historia humana, el Señor que controla las naciones y los imperios y nuestra vida. Pero recordemos que el sufrimiento no es necesariamente un castigo de Dios, como lo es en este caso.

 

Reflexión Personal

¿Qué significa para ti que Dios sea soberano de la historia? ¿Es Dios soberano de tu historia personal? ¿Cuáles son los movimientos y acciones de Dios en tu vida? Consagra tu vida al Señor de la historia y ríndele adoración.

 

Oración

Ayúdame, Señor, a reconocer tus propósitos en mi vida y en mis circunstancias.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú