¡Qué desconsuelo!

Eclesiastés 2.11-26

Trabajar y amontonar puede ser desconsolador si no comprendemos lo que Salomón entendió.

El predicador continúa su discurso sobre objetos de su búsqueda y su cumplimiento en la vida. El vio que la sabiduría superaba de gran manera la insensatez y la locura (12- 13), pero que la sabiduría le traía el conocimiento de una verdad deprimente, que la muerte no hace acepción de personas entre el sabio y el necio. Por lo tanto, parece que aún la búsqueda de la sabiduría por encima de la necedad es vanidad (14-16). Y la verdad que se revela es como correr tras el viento (17).

Salomón califica como vana la vida de aquel que al mirarse junto al necio se siente superior, olvidando que ambos comen, duermen y visten y a ambos les llegará la muerte. Si la intención de ser sabio no es brillar para que otros miren la sabiduría de nuestro Dios, los estudios y el conocimiento pueden terminar siendo pura vanidad.

Salomón reconoce también la vanidad en una vida laboriosa y trabajadora que se afana por amontonar y tener poder, riquezas o bienes, también olvidando que la muerte llegará y todos los bienes pasarán a manos de otro.

Aprender a llevar una vida sencilla (24) que disfruta de lo bueno y cotidiano como el sustento y el trabajo, es menester si hemos de agradar a Dios.

 

Reflexión Personal

¿Cuáles son tus afanes en esta vida? ¿Con qué has llenado tu corazón hasta hoy? ¿Qué es lo mejor que podrías acumular?

 

Oración

Padre, tengo mucho que hacer y mucho que lograr, pero no deseo dejar de mirarte y ser lleno de ti.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú