Derecho a la legítima defensa

Esther 8.1-17

Ester y Mardoqueo logran que el rey envié un nuevo decreto que le da derecho a los judíos a defenderse de sus enemigos.

En ese mismo día Ester recibió la casa de Amán, y Mardoqueo pasó a ocupar el cargo de Amán. Pero a pesar de ello el edicto inicial del rey sigue vigente y el pueblo será exterminado sino hacen algo. Ester entra nuevamente a la presencia del rey y con suplicas ruega por la vida de su pueblo.

Si has leído con atención los capítulos anteriores habrás notado que uno de los principales propósitos de este libro es advertirnos de las consecuencias del orgullo, la soberbia y el enojo. “El hombre enojado no hace lo que agrada a Dios”. Fíjate bien en las consecuencias del enojo: El rey se lleno de ira y destituyó a la reina Vasti; cuando vio a Amán reclinado sobre Esther se enojó y pensó que la iba a violar y lo mandó a matar. Lo mismo le ocurrió a Amán pues se llenó de ira al ver que Mardoqueo no se arrodillaba delante de él y decidió matarlo en una horca y exterminar a todo su pueblo. También en el contenido del decreto emitido para la legítima defensa vemos el odio entre pueblos (11). Se nos dice que algunas personas por el miedo decidieron hacerse judías.

La soberbia nos lleva a la ostentación y a la intolerancia, y esta a un enojo salvaje. La historia se repite desde que el hombre hace su aparición en el mundo. Caín mato a Abel exactamente por las mismas causas. Hoy se repite en cada ser humano con su vecino, llegando al punto de que países luchan contra países por problemas raciales, religiosos, económicos, políticos y la lista se hace interminable. Como dijo Gandhi: “Ojo por ojo y el mundo quedara ciego”

 

Reflexión Personal

Recuerda las veces que te has enojado y el daño que causaste. Piensa ¿Sientes alguna emoción negativa contra determinada persona por su nacionalidad, raza, color, estrato social o inclinación política? ¿En tu país existen inmigrantes a los que no deseas? Ora para que el Señor te ayude a perdonar y a aceptar a las personas que son diferentes y aun a las que te ofenden.

 

Oración

Señor perdona mis sentimientos negativos. Señor, hoy oro y bendigo a las personas que me aborrecen.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú