No hay santo como Jehová

1 Samuel 2.1-36

A través de esta exaltación, Ana nos invita a reconocer el poder y la grandeza de Jehová (1-2).  Él es digno de ser alabado. Meditemos en todo lo que Él hace, pues tiene poder para levantar y abatir, dar vida y quitarla (3-9). Todo poder y dominio le pertenece, Él pesa todas las acciones de los hombres, y juzga con justicia (10-11).

Dios no puede ser burlado, todo lo que el hombre siembra eso cosechará (Gá. 6.7).  Analiza la conducta de los hijos de Elí: Eran hombres impíos y no tenían conocimiento de Jehová (12b), menospreciaban las ofrendas de Jehová (17) y se conducían de manera inmoral (22).  Como resultado Dios trajo juicio sobre su casa.

La conducta de Samuel era ejemplar, ministraba en la presencia de Jehová (18). Iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres. Elí era muy viejo; y oía todo lo que sus hijos hacían en todo Israel pero no los detuvo.

Dios había escogido la casa de Elí para que fueran sacerdotes entre todas las tribus de Israel y ministraran delante de su presencia. Él honra a los que le honran pero abate a los que se rebelan contra Él. Como era de esperarse, los juicios de Dios cayeron sobre la casa de Elí. Cuando los hombres pierden el temor de Jehová, se desenfrenan;  cuando los juicios de Dios caen, los hombres aprenden justicia. Dios cumplió lo que había dicho.

 

Aplica
¿Cuál es la mejor manera de conducirse delante de los hombres? ¿Eres de los que honran a Dios? ¿Cómo lo demuestras? ¿Cuánto cuidado tienes de las cosas de Dios?


Ora
Padre, dame la gracia que necesito para honrarte en todos mis caminos.