Un rol tonto

1 Samuel 14.1-52


Saúl era un activista. Ahí estaba tanto su fortaleza como su debilidad. Le gustaba concluir lo que empezaba. Estaba continuamente en la acción. Pero era impaciente, impulsivo y a veces su impetuosidad debía pagarse con un alto precio (13.8-14).

El juramento de Saúl era lamentable. Fue innecesario. Sus enemigos escapaban llenos de pánico. No había necesidad de hacer pasar hambre a sus soldados. Así como Jonatán pudo notar, si los soldados hubieran tenido que servirse la miel durante la batalla habrían tenido energía para lograr aún un éxito mayor. Pero lo peor en cuanto a su juramento fue la prisa.

Apurado para hacer lo incorrecto. Mientras la intervención sabia de los hombres de Saúl le impidió matar a Jonatán, la memoria de su conducta impetuosa no podía borrarse fácilmente. Él debería haber aprendido desde el principio a construir el altar antes de hacer sus propios planes (35).

Es muy fácil hacer el trabajo de Dios de un modo diferente al que Dios quiere. Pero si nos apuramos, creando nuestros propios esquemas, dejaremos de hacer los planes de Dios. Por más difícil que resulte la disciplina, el llamado de Dios para nosotros hoy implica tomarnos el tiempo y esperar en Dios (Sal. 37.34).

Aplica
Si el servicio a Dios habrá de ser fructífero, tal fruto solamente provendrá de ramas que permanecen en él, reciben sus instrucciones y dependen de su poder. ¿Cómo procedes? ¿Actúas primero y después oras? ¿O primeramente dependes de Dios en oración y después actúas?

Ora
Señor, espero en ti. No me permitas correr y adelantarme a lo que tú tienes preparado para mí.