Promesa y reproche

Lucas 1.14-25


Nos paramos en los portales del supremo momento de la historia: Dios está por venir al mundo para vivir entre los hombres.  Juan el Bautista, es la bisagra entre el Antiguo Pacto y el Nuevo pacto.  Su misión: señalar a Jesús, el hijo de Dios.

1. Promesa de grandeza (14-17).  Muchos padres definen el éxito de sus hijos en términos de opulencia, fama, poder, felicidad y cosas por el estilo.  La profecía que describe a Juan el Bautista nos da un bosquejo de la grandeza desde el punto de vista de Dios (15).  a) Juan iba a traer gozo a muchos, además de traérselo a sus padres.  b) Su vida tenía que estar saturada del Espíritu de Dios.  Estaría totalmente dedicado a Dios (Nm. 6.2-4).  c) La meta, y el afán de su vida, serían guiar a hombres y mujeres a conocer a Dios y a obedecerle (16, 17); aunque como en el caso de Elías, significaba censurar a los de alta posición.

2. Reproche por la infidelidad (18-23).  Zacarías había estado orando por un hijo (13); debió estar muy familiarizado con historias como las de Abraham y Sara, cuyo hijo les nació cuando ellos eran muy ancianos; pero a pesar de eso, cuando escuchó la promesa, tuvo dudas.  También nosotros podemos orar y estudiar la Biblia, y a pesar de eso, no creer realmente en el poder de Dios para hacer milagros.  Algunas veces nuestras oraciones y estudios bíblicos pueden ser tan sólo intentos con los que tratamos de cubrir nuestras profundas incertidumbres.  La prueba llega cuando tenemos que enfrentarnos con una situación que nos exige una decisión, o con un mandato que no podemos evitar.


Aplica
A la luz de la lectura de hoy, ¿quisieras cambiar los propósitos que tienes para tu vida, o la de tus hijos? ¿En qué sentido? ¿Tienes una descripción de tu misión así como Juan (15-17)?  Toma papel y lápiz y escríbela.  Ponla en lugar visible y mantente enfocado en ese objetivo.


Ora
Señor, trae claridad a mi mente y espíritu para hacer tu voluntad cada día, comenzando hoy.