Cántico de alabanza

Lucas 1.46-56


Cantar es la expresión natural que expresa la alegría del corazón jubiloso.  María no es la excepción.  Su cántico ha sido convertido en himno y cantado por siglos.  Es una hermosa poesía lírica, genuinamente hebrea en sus formas y su contenido se compone prácticamente de citas del Antiguo Testamento.  Especialmente hay una conexión estrecha con el cántico de Ana, la madre de Samuel.

A pesar de tomar prestadas las frases de los profetas, en sus labios estas palabras adquieren un nuevo brillo y sentido más profundo.

La primera estrofa (46-48). María describe sus emociones y sentimientos, la gratitud de su corazón a Dios, su Salvador.  La razón de su gratitud es evidente, el favor de Dios, por lo cual siempre sería recordada como “muy favorecida”.

La segunda estrofa (49-50). Más animadamente reconoce las obras gloriosas de Dios, sobre todo en las vidas de aquellos que temen a Dios.

La tercera estrofa (51-53). El clímax del himno, donde anuncia las obras que realizará el Santo ser que en ella está creciendo.

La cuarta estrofa (54-55). El final del himno resalta lo fiel que es Dios al cumplir las promesas hechas a los patriarcas.

Tres meses más tarde regresa a Nazaret, poco antes del nacimiento de Juan, porque luego la casa se llenaría de visitas, preferiría estar sola, esperando el gran momento.


Aplica
¿En qué forma anuncias las obras que el Señor ha hecho en ti? ¿Qué puedes decir de la fidelidad de Dios hacia ti? ¿Tienes un cántico de alabanza propio para tu Señor? Ponlo por escrito y ofrécelo al Señor en adoración.


Ora
Tú eres el único de recibir toda la alabanza y adoración.  Tus obras son magníficas. ¡Tu fidelidad es grande, bendito Dios!