El enemigo se aprovechará

Josué 5.1-15

La autoimagen del hombre viejo sufre; sin embargo, el Señor es quien va a cicatrizar toda herida.

 

 

La circuncisión era una señal del pacto de Dios hecho con Abraham (Gn. 17.10-12). Todos los varones nacidos en la casa de Abraham debían ser circuncidados al octavo día después del nacimiento. Esta operación constituía en el nacido la consagración a Dios, era algo que los hacía diferentes del mundo, aunque en otras naciones la practicaban dándole otro significado.

Dios ordena que Josué haga cuchillos afilados y proceda a cumplir el rito, pero más que un símbolo; era importante que el pueblo tuviera presente que la circuncisión debía ser del corazón que no es hecha de manos de hombre (Col. 2.11), sino por el Espíritu Santo quien tiene distintas maneras para tratar con nuestras áreas conflictivas, y dar a cada uno de nosotros un trato distinto, con el único fin de acercarnos al propósito que Dios tiene para cada uno de nosotros (nuestra Canaán).

Hoy es el Espíritu Santo, quien tiene que circuncidarnos; quitar esas áreas, las cuales si no son quitadas el enemigo se aprovechará de las mismas.

Josué utilizó cuchillo para circuncidar a los hijos de Israel, el Espíritu utilizará la Palabra (He.4:12). Gálatas 5:19 menciona las obras de la carne a las que el Espíritu se opone. El área sexual (adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia), espiritual (idolatría, hechicería), del temperamento (enemistades, pleitos, celos, ira, contiendas, divisiones, sectarismos, envidias) y vicios (borracheras, drogas, orgías).

Hubo una disposición por parte del pueblo para que la circuncisión se realizara. Así hoy día, nadie será circuncidado si no quiere, a menos que deje que el Espíritu Santo quite todo lo carnal.

Aplica
¿Cuáles son los conflictos que experimentas a diario? ¿Qué áreas de tu vida sientes que deben ser circuncidadas por el Espíritu Santo?

Ora
Señor, ayúdame a disponerme a tu Espíritu para que haga su obra en mí.