Esforzado, valiente y no olvidadizo

Josué 1.1-18

Condiciones esenciales para ser portavoz del mensaje de Dios.

 

El relato que ofrece Josué nos permite una descripción de las campañas militares para conquistar la tierra que Dios había prometido a Israel. Después del éxodo de Egipto y los posteriores cuarenta años en el desierto, el pueblo está listo para entrar en la Tierra Prometida, conquistar a los habitantes y ocupar el territorio.

Josué es elegido por Dios para liderar a Su pueblo en esta etapa tan importante, después de la muerte de Moisés.

Consideremos más detenidamente las instrucciones que Dios dio a Josué:

1.  Le dio órdenes (2,6). Josué repartiría la tierra a los israelitas como su herencia.

2. Le dio promesas. La tierra en toda su vasta extensión les sería dada por Dios (3, 4) No conocerían la derrota (5). La presencia del Señor, acompañaría a Josué con la misma fidelidad y constancia (9).

3. Le puso condiciones. Una de ellas tiene que ver con la manera en la cual Josué había de encarar su misión (6, 7, 9). La otra tiene relación con la ley de Dios. Dios le pide obediencia incondicional y meditación constante.

El Antiguo Testamento está repleto con historias de cómo la gente “se olvidó” de Dios y Su Palabra y sufrió terribles consecuencias. Para el cristiano, la Palabra de Dios es vital. Si la descuidamos, nuestra vida sufrirá las consecuencias. Pero si adoptamos de corazón el principio expresado en el verso 1:8, estaremos completos y preparados para ser usados en el Reino de Dios (2 T. 3:16-17), y encontraremos que las promesas de Dios en Josué 1:8-9 serán también nuestras.

 

Aplica
¿Cuál es tu relación con la Palabra de Dios? ¿Qué desafío te ofrece Dios para crecer en el conocimiento de Su Palabra?


Ora
Señor, ayúdame a ser esforzado, valiente, teniendo siempre presente lo que Tú dices.