En tus manos estoy seguro

Salmos 11.1-7

Providencia se refiere a la actividad principal de Dios sobre las acciones humanas y la historia de la humanidad, encaminando la creación a su objetivo divinamente determinado.


Al salmista, la verdad de la soberanía de Dios le trajo tranquilidad en un contexto de violencia (2), de hundimiento de los cimientos de la sociedad humana (3) y las actividades de los "malvados" (6). Esta situación es similar a la que forma la vida de muchas personas; las estructuras sociales tradicionales se caen a pedazos y el consiguiente vacío proporciona oportunidades para el robo a mano armada y para que personas malvadas generen miedo y confusión. En tales circunstancias, la confesión sincera de que el Señor está en su “trono” y que Él "odia" la violencia, no son declaraciones vacías sino convicciones fundamentales que impiden que los creyentes tropiecen y transmitan la esperanza de que un mundo quebrado un día será restaurado.

El gran predicador alemán, Helmut Thielicke, en una serie de sermones sobre el Padrenuestro que predicó mientras Hamburgo estaba bajo constante bombardeo durante la segunda guerra mundial, dijo que, si podemos orar desde lo más profundo de nuestros corazones las palabras "Padre nuestro", habremos hecho lo que es necesario para conservar la fe, la esperanza y la cordura en un mundo que a veces parece ser abrumado por la violencia y la maldad.


Aplica
Lee Mateo 6.9-13, y nota las similitudes con el Salmo 11. Luego alaba a nuestro Padre celestial por su poderoso amor y pide que su Reino de paz y justicia venga a la tierra.


Ora
Dios poderoso, Tú eres Rey para siempre jamás. Esto me recuerda que no estoy atrapado en las garras de las circunstancias de la vida, sino seguro en las manos del soberano Dios.