La puerta abierta

Hebreos 6.9-20


Dios no olvida nuestra obra (9-12): Después de advertir contra la apostasía, viene la caricia de la alabanza. Por primera vez los destinatarios de la carta son llamados “amados” (9). El escritor los había retado por su inmadurez, pero ahora reconoce sus servicios para el Señor y los santos (10). Les anima a continuar así, y a crecer en fe (12). Acá hay una lección práctica importante: en la vida cristiana pasamos por momentos de sequía espiritual, pero debemos seguir haciendo lo que sabemos que es bueno, porque por encima de las nubes el sol siempre brilla y pronto las nubes pasarán imitando a quienes por la fe y paciencia heredan las promesas (12).

Jesús, el precursor (13-20): Volviendo al tema que el sacerdocio de Jesús es superior al del sumo sacerdote, primero establece que en Jesús se cumple la promesa hecha a Abraham (Gé. 22.15-18), cosa que ningún otro sacerdote pudo cumplir, y segundo afirma que si bien los sacerdotes entraban cada año al lugar santísimo, Jesús atravesó y partió el velo que separaba al hombre de Dios definitivamente. Tan definitivo y eficaz fue su sacerdocio que ya nunca más hizo falta otro mediador entre Dios y los hombres (1 T. 2.5). La idea de precursor encierra 3 conceptos: un pionero (va delante), que se apresura (enérgico) y explorador (figura del ejército que se adelanta al ejército y asegura su seguridad al avanzar).


Aplica
¿Cómo defines tus actitudes en épocas de sequía espiritual? Cuando aparecen ‘nubes’ en tu horizonte ¿qué es lo que ves? ¿Qué debes hacer para heredar las promesas?


Ora
Gracias, Dios mío, por Jesús, el precursor, que me abrió la entrada franca a tu presencia.