Sacrificios de sangre

Números 7.1-89

Un acto de alabanza con gran extravagancia.

 

Los israelitas se reunieron con Dios en el tabernáculo y luego en el templo. Esta tienda, con su lugar santo, santísimo y con sus altares, significaba la presencia de Dios en medio de ellos. (Éx. 26 y 27). Números 7 nos cuenta lo que hizo la gente cuando se terminó la construcción del tabernáculo.

Nos impactan las repeticiones. Hay un resumen de todas las ofrendas en los versículos 84-88. Nos preguntamos ¿Por qué hacía falta detallar las mismas ofrendas para cada tribu? ¿Seria para subrayar el gozo y la generosidad de la gente en sus ofrendas? Es cierto que nos deja un sentir de extravagancia y de alabanza sin reservas.

Para nosotros es difícil identificarnos con esta forma de alabanza que incluía sangre. Mira la cantidad de animales sacrificados (87 y 88). Los israelitas no podían entrar en la presencia de Dios sin un sacrificio de sangre.

Dios no cambia. Nosotros tampoco podemos entrar en su presencia sin un sacrificio de sangre. El proveyó tal sacrificio una vez y para siempre en su Hijo Jesús. Su sangre nos limpia y nos deja vivir en la presencia del Santo Dios (He. 9).


Aplica
¿Estás agradecido por tener una relación de intimidad con Dios el Creador de todo? Entonces ¿cómo es tu alabanza? ¿Alabas de manera exuberante y sin reservas? ¿Cuán grande es tu amor al Señor que te dio todo para siempre? ¿Cómo lo muestras?


Ora
Señor, no quiero menospreciar e1 privilegio de estar en tu presencia. Te agradezco y te alabo con toda mi vida.