Situación extrema

Jeremías 14.1-22

Después de haberlo rechazado, el pueblo apela a la misericordia de Dios para que lo salve.

Es conmovedor cómo el profeta describe los efectos devastadores de la sequía. No hay palabras resonantes ni expresiones retóricas. Los versículos 3 al 16 detallan aspectos muy concretos: los criados van a buscar agua y vuelven con las vasijas vacías; la tierra está resquebrajada; los labradores, confusos; las ciervas abandonan sus crías y los asnos se encumbran para aspirar el viento porque no crece el pasto. El pueblo y el profeta saben que el desastre es resultado de su rebeldía contra Dios. En esa circunstancia crítica el pueblo reconoce sus faltas y apela a la misericordia divina: contra ti hemos pecado, no nos desampares.

Fue necesario llegar a una situación extrema para que la gente reexaminara su relación con Dios, de quien se había apartado. En ese límite, todos confiesan su error, claman y se arrepienten. En medio del dolor y el sufrimiento, comprueban que únicamente el Dios verdadero puede ofrecer esperanza y consuelo. “¿Hay entre los ídolos de las naciones quien haga llover? ¿Y darán los cielos lluvias? ¿No eres Tú, Jehová, nuestro Dios? En ti, pues, esperamos, pues tu hiciste todas estas cosas.”

 

Reflexión Personal

¿Acostumbras a invocar a Dios cuando es necesario un pedido de socorro? ¿Buscas a Dios sólo cuando las experiencias difíciles te impulsan a hacerlo?

 

Oración

Los cielos y la tierra y todo lo que en ellos hay son creación tuya. Señor, ¿a quién iremos? Perdona nuestros pecados. Vivifícanos con tu Espíritu.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú

Ahora es el momento

Jeremías 13.15-27

Apartarse de Dios acarrea consecuencias. Pero Él se queda cerca, esperando nuestra confesión.

Hay una sola manera para que el pueblo de Israel se salve de todas sus desgracias, catástrofes, destrucción, dominios y disensiones. La solución es reconocer a Jehová como único Dios, confiar en él y obedecerle. Todavía es tiempo para cambiar de actitud, dice el profeta. Ese tiempo es “ahora,” antes que haga venir tinieblas y que la luz se vuelva en sombra de muerte.

Para expresar los peligros que amenazan al pueblo que se aparta de Dios, el profeta utiliza la misma imagen que el salmista emplea en el Salmo 23: sombra de muerte. En el salmo, ese peligro queda atrás: “no temeré mal alguno porque tú estarás conmigo.” El profeta denuncia la situación y exhorta para que esa sombra de muerte no sea realidad para el pueblo. Para alcanzar ese propósito, insta a dar gloria a Jehová. Dar gloria implica reconocer su señorío, alabarle, entregarse y esperar en Él. ¿Podrá el pueblo tomar esa decisión? ¿Estamos nosotros dispuestos a hacerlo?

 

Reflexión Personal

¿Cuál es la gloria que das a Dios? Glorificar al Señor no solo es cantar himnos de alabanza o decir “gloria a Dios” en las reuniones de nuestra iglesia. Toda tu vida debe ser para gloria de Dios.

 

Oración

Señor, enséñame a glorificarte en las acciones cotidianas. No quiero estar en sombra de muerte, sino en luz de vida.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú

Oír para obedecer

Jeremías 13.1-14

Dios espera que su pueblo lo reconozca como su único Señor. Él es fiel y reclama fidelidad.

Dios es celoso de su pueblo porque lo ama. Lo cela para protegerlo, cuidarlo, guiarlo, advertirle sobre los peligros. En respuesta a esta actitud, quiere contar con la fidelidad de los suyos, con nuestra fidelidad. A través de su profeta, el Señor se dirige al pueblo de Israel y declara que el lo mantuvo unido como si hubiera agrupado a todos reteniéndolos con un cinturón. Su propósito era que su pueblo le diera honra y alabanza. Pero el pueblo no lo escuchó.

“No quieren oír mi palabra” advierte el Señor. Las palabras “oír” y “escuchar,” en la Biblia, no se limitan al sentido de la percepción auditiva. Siempre implican una actitud de obediencia. “Oír la voz de Dios” es cumplir su voluntad, obedecerle. Su pueblo le ha desobedecido, se apartó de su voluntad, atendió a dioses ajenos, ejercitó la soberbia y la maldad. Un pueblo así no puede dedicarse a nada bueno. No merece piedad ni misericordia. Pero el Señor no abandonará a su pueblo ni dejará que se aparte de su camino. Aún con amenazas de duros castigos procurará que reaccione y vuelva al redil.

 

Reflexión Personal

Cuando oyes su palabra, ¿estás dispuesto a cumplir su voluntad? ¿Cómo manifiestas tu obediencia a Él? Dios quiere que estés reunido por su generoso “cinturón,” para que lo honres y alabes. ¿Puedes lograrlo? ¿Puedes derrotar la soberbia y la maldad?

 

Oración

Señor, mi voluntad es flaca, pero tu voluntad es poderosa. Ayúdame a obedecerte y sostenme en mi debilidad.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú

Por una herencia bendecida

Jeremías 12.1-17

Jeremías reflexiona sobre las consecuencias materiales para el pueblo que quebrantó el pacto.

No entendemos la prosperidad de muchas personas rebeldes, a la luz de la justicia y juicio de Dios (1). Invocan a Dios (2), pero se mantienen lejos de su voluntad.

Sin embargo, no les toca a ellos la bendición final de Dios, a menos que se arrepientan y se vuelvan a Él (15-16). Entonces sí, tendrán la verdadera prosperidad y la bendición de Dios.

Las consecuencias del pecado están a la vista del profeta. La tierra que formaba parte de la bendición, en el pacto de Dios con el pueblo, ahora aparecía desolada y sin frutos (4).

Había llegado a ese estado, primeramente por la desobediencia de sus moradores que burlaron aquel pacto. Finalmente por la acción de crecientes imperios del norte que, usados por Dios, llevaron cautivos a los israelitas y dejaron la tierra en ese estado de abandono.

El mensaje del profeta, aunque comienza con el interrogante sobre la prosperidad del país impío (1-2), pasa también por un autoexamen (3). Denuncia los pecados y concluye con palabras de juicio para los infieles. Pero tiene un final de esperanza para los que se vuelven a Dios (16-17).

 

Reflexión Personal

¿Estas agradeciendo a Dios por las bendiciones que has recibido y las que aún tiene reservadas para ti? Lee 1 Corintios 1.5-8. Reflexiona ¿qué significa recibir la herencia en el día de Jesucristo? Comparte la palabra de esperanza con los que se vuelvan al Señor arrepentidos.

 

Oración

Gracias Señor por recibir siempre lo mejor de ti y por la expectativa de la herencia eterna que nos has prometido.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú

Cumpliendo el pacto con Dios

Jeremías 11.1-23

Violación del pacto y sus consecuencias.

Dios hizo un pacto con su antiguo pueblo, honrándolo con la designación de “pueblo suyo” y comprometiéndose Él como Dios de ese pueblo (4).

Cualquier pacto o acuerdo demanda fidelidad de sus partes. Basta el incumplimiento de una de las dos para romperlo. Los versículos 6 a 8 muestran cuál de las partes ha quebrantado el antiguo pacto entre Dios y su pueblo.

En el reclamo de Dios a través del profeta, podemos apreciar los profundos sentimientos de dolor de Dios haciéndose evidente también, su amor, en la intención de bendecir al pueblo por medio de ese pacto.

También se aprecia la santidad de Dios al rechazar la infidelidad, la desobediencia y las obras perversas de los corazones que no quisieron oír su voz (7-17).

El profeta también sufre por ser portador de ese mensaje de Dios (18-23). El habla dicho al Señor: ¡Amén! (5), con lo cual comprometía su fidelidad y obediencia, y se identificaba con el mensaje del pacto.

 

Reflexión Personal

¿Conoces las peticiones de Dios para ti por haber recibido al Señor Jesucristo? La base es la misma: fidelidad a Dios, oyendo y cumpliendo su Palabra. ¿Estás honrando ese pacto que fue sellado con la muerte del Señor Jesús? ¿Dedicas tiempo cada día para conocer mejor su Palabra?

 

Oración

Señor, ayúdame en la intención de cumplir con todo lo que deseas para mí. Quiero esforzarme en ser obediente y fiel.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú

Advertencia sobre la idolatría

Jeremías 10.1-25

Dios advierte sobre la torpeza de la idolatría y el castigo que este pecado merece.

¿Qué es idolatría en nuestros tiempos? ¿Qué prácticas pueden tornarse en idolatría para nosotros ahora?

Los ídolos tienden a desalojar a Dios de nuestro corazón. Todo lo que se absolutiza en la vida puede llegar a reemplazar a Dios. Puede ser una idea, un sentimiento, y aún alguna actitud idolátrica hacia la iglesia o hacia ciertos preceptos religiosos.

La torpeza de un dios material hecho por el hombre mismo (3-5), muestra esa tendencia humana de crear sus propios caminos, rebelándose en contra del verdadero Dios.

Aunque no nos creemos capaces de reproducir esa forma torpe de idolatría en este tiempo, sin embargo pueden existir otras formas sutiles de idolatría.

Dios no sólo detesta cualquier tipo de idolatría, sino que nos previene sobre el fin de tales intentos (10-15).

La soberbia humana de abandonar a Dios (21) y seguir caminos propios (23), llegaba a su fin en el pueblo del Antiguo Testamento. La nota de esperanza para volver a la fidelidad es la comparación que hace el profeta entre todos los intentos humanos con la grandeza del único Dios verdadero (6-7, 12-13).

 

Reflexión Personal

Permanentemente debes analizarte para asegurarte que no estás haciendo dioses de algunas cosas muy legítimas, pero que podrían desplazar a Dios de tu vida. ¿Qué cosas pueden desplazar a Dios en tu vida?

 

Oración

Señor, que nada se interponga entre nosotros. Quiero mantenerme fiel solamente Ti.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú

Las lágrimas que Dios espera

Jeremías 9.12-26

Dios llama a su pueblo a un arrepentimiento consciente y verdadero.

El Señor anhela el cambio espiritual de Judá, quien debiera aprovechar la tremenda disciplina del sitio y cautiverio babilónico. En este pasaje les invita a entender:

La razón de su castigo (12-16). “Dejaron mi ley… y no obedecieron a mi voz.” Llegaron a adorar a los ídolos de Baal.

La necesidad de arrepentirse (17-22). La típica figura de Jeremías es la del llanto sincero. “Haced venir plañideras… para ayudarles a llorar.” Quizás la frase contenga alguna ironía, pero culmina solemnemente “¡Desháganse nuestros ojos en lágrimas…!” (18). Las madres de Judá debían también “enseñar lamentación” a sus hijas y amigas. Debían tener en cuenta el gran dolor que sufrían niños, jóvenes y hombres (20-22).

La personalidad y el carácter divinos (23-24). “Yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra.” ¡Su castigo los llama con amor!

La urgencia de su llamado (25-26). Su juicio puede extenderse a muchos pueblos, aún a alguno tan extraño como el de cierta región árabe, que acostumbraba “raparse las sienes.” ¡Y nosotros sabemos que el juicio divino vendrá sobre quienes no se vuelvan a Dios arrepentidos!

 

Reflexión Personal

Dios lloró y Jesús también, antes que otros lloraran arrepentidos para encontrar salvación. ¿Te identificas con Dios y lloras al ver el pecado de la sociedad? ¿Tienes un corazón dispuesto al arrepentimiento?

 

Oración

¡Oh Dios! Enséñame a amar hasta derramar lágrimas, al pedirte por otros para que te conozcan.

 
Autor: Unión Bíblica del Perú